Día de Graduación: “Y el Premio Pulsar al Mejor Alumno es para…”

por Víctor L. Aravena

Director de Zampoña Revista de Música

Asistimos a la quinta versión de los Premios Pulsar a la Música Chilena, y todo indica que este evento ya se está consolidando dentro de la industria del rubro como un parámetro válido para considerar las tendencias musicales imperantes en la escena nacional, junto con reconocer el trabajo y la trayectoria de los artistas con carreras más extensas. Sin duda la organización estuvo mejor que en ocasiones anteriores, salvo un par de errores técnicos que no empañaron su normal desarrollo tanto en el Teatro Teletón como en la transmisión televisiva, que estuvo a cargo de La Red TV.

En todo momento queda la sensación de que este evento se debate entre una emulación de premiaciones que mezclan lo artístico con la farándula (Oscar y Grammys), y lo que termina acercándose más a una tradicional ceremonia de graduación en cualquier colegio de Chile. Gran parte de esa culpa recae entre los principales protagonistas de esta velada, que son los músicos, ya que no son capaces de soportar lo que consideran “un show demasiado largo”, algunos se retiran una hora después de iniciada la premiación, incluso antes de que se le dé termino formal a la velada hay una verdadera estampida de gente abandonando las butacas para salir a fumar o simplemente retirarse del recinto. O sea, hay una clara contradicción en ese comportamiento, cuando muchos de esos artistas son los primeros en reclamar por lo que consideran una discriminación con varias categorías premiadas, cuya transmisión no va en horario estelar y sólo se pueden apreciar vía streaming a través de los sitios web de La Red y Radio Bío-Bío… si toda esa premiación previa se hiciera durante la transmisión televisiva, tendríamos un show de TV de casi 4 horas de duración, lo que comercialmente no es muy factible de realizar, y menos aún con la poca empatía y paciencia de varios de los nominados y premiados que asisten. Este es un punto a considerar seriamente, si queremos asimilarnos a ejemplos más desarrollados y organizados de industria musical, es hora de que empecemos todos los actores involucrados a pensarnos de manera más integral y no aislada en este engranaje. Los músicos deben urgentemente aprender que su rol en la actualidad no sólo se remite a crear e interpretar música, sino que también debe incluir desde aspectos estéticos, de gestión y hasta de relaciones públicas. En ese aspecto, los que mejor están captando esa evolución en la industria son los exponentes de la Música Urbana, quienes no tienen ningún problema en lucir tenidas ad-hoc a la jornada y propias de su estética recargada en brillo, pasearse por la alfombra roja, atender a su legión de fans presentes y pensar precisamente que esto se trata de un espectáculo que involucra luces, público, televisión, disciplina y comportamiento.

La previa a la transmisión televisiva con la presencia de Los Tres y los 20 años del disco «Fome».

Pasando al show, los intérpretes participantes estuvieron a un gran nivel y hubo un justo equilibrio entre lo que son nuestras viejas glorias y los exponentes más actuales. En cuanto a montaje, fue impecable la muestra de todos los artistas en sus diversos estilos. La iluminación y escenografía estuvieron a gran nivel desde la producción del evento, con una elegante sobriedad.

Abrieron Los Tres, quienes mostraron la solidez que siempre los ha caracterizado y sobre todo un muy saludable y recuperado Álvaro Henríquez, las canciones escogidas fueron en honor a los 20 años del disco Fome, “Bolsa de mareo” y “Olor a gas” en un gran dueto junto a Pedro Piedra.

Congreso protagonizó quizás el momento más emotivo de estas presentaciones, primero con una bella versión de “El cielito de mi pieza”, a dúo con Camila Moreno, y posteriormente una versión acotada de “En todas las esquinas”, donde irrumpieron en escena bailarines y percusionistas africanos (creo) acompañando la performance de esta gran canción.

Fran Valenzuela mostró un mini show muy cuidadoso en cada detalle, alejada del piano, dejando la interpretación a su banda, y ella junto a un grupo de bailarines animándose a hacer coreografías. Fran ha entendido a la perfección la evolución industrial que exige ya no tan sólo entregar buenas canciones, si no que hay que pensarse también como producto, ha perfeccionado además su canto y claramente su sonido se está volcando de forma decidida hacia un pop más comercial y ya no tanto de cantautor.

Cami mostró sus cualidades vocales que la tienen transformada en un fenómeno entre sus seguidores en las redes sociales. Hubo también una mini cumbre de Música Urbana, donde intérpretes como Gianluca, Ceaese, Princesa Alba y Tomasa del Real, entre otros, hicieron gala de su creciente popularidad entre los enfervorizados fans que estuvieron presentes en la jornada. Ya terminando la transmisión televisiva, Moral Distraída desplegó todo su oficio en el escenario, y contó con Joe Vasconcellos de invitado para la versión que hicieron de “La Funa”.

Como suele ocurrir, durante la premiación a las diferentes categorías, hubo espacio por parte de los presentadores (músicos y periodistas especializados) para hacer referencia a temas de contingencia nacional, como la discriminación a los inmigrantes y al pueblo Mapuche, asimismo se recalcó en más de una ocasión la necesidad de aumentar las horas de formación artística en los colegios y la desafortunada idea del cambio curricular que pretende dejar como optativa la asignatura de Historia para 3ºs y 4ºs Medios. Me llamó la atención, más allá de los parlamentos pauteados que leían los diferentes presentadores, el abismo que existe al emitir ideas y opiniones propias entre varios de los músicos con dilatada trayectoria en comparación con los más nuevos. Pienso hace mucho tiempo que en general a los músicos jóvenes les falta empaparse con aspectos culturales más profundos, salir de la zona de confort que implican las frases clichés y los lugares comunes. Estamos claros que Violeta Parra y Víctor Jara son nuestros máximos baluartes culturales en la música, y constantemente es un deber hacer referencia a sus obras, ya que son gigantescas en su aporte al país, pero eso no puede significar que en toda una jornada extensa de premiación y de show sean casi los únicos referentes mencionados, una y otra vez, eso es simplemente caer en el facilismo intelectual, casi en un populismo discursivo. En los diversos géneros y estilos musicales de Chile tenemos a grandes exponentes que se han encargado a lo largo de nuestra historia de dejar una huella imborrable y aportes invaluables a nuestro acervo cultural. Nuestros artistas más jóvenes tienen el deber de conocer y reconocer ese legado, tomando en cuenta que son la generación que en un futuro estará a cargo de representar nuestros valores culturales como nación ¡Por favor, aprendan de lo que está haciendo Gepe en su último disco! ¡Eso es trabajar nuestra cultura con un sentido de responsabilidad!

Por último, algunas cosas para destacar de esta jornada, y que son motivo de tendencia: La constatación de Mon Laferte como la principal referente de nuestra música popular en estos últimos 3 años. Por segundo año consecutivo su canción “Amárrame” es la más tocada en las radioemisoras chilenas. También fue premiada en la categoría Álbum del Año por “Norma”; La Combo Tortuga por segunda vez es considerada como “Artista del Año” (premio otorgado por votación de la gente), lo que da cuenta ya de la consolidación de esta banda en el gusto popular; La carrera en alza de Cami, con todo un futuro prometedor, y también del género de Música Urbana, representada por Paloma Mami y su premio a Canción del Año por “Not Steady” (también por votación popular).

Parece un lugar común más para la colección, pero es de esperar que la cultura deje de ser el pariente pobre de nuestro andamiaje social y económico como país (es difícil, ya que por cada paso que se da, se retroceden dos. Un ejemplo es el término del aporte del Banco Estado al Cine Chileno). Las economías creativas, que son las que involucran a las artes y la cultura, cuando se desarrollan en el tiempo, crean fuentes de trabajo e industria, lo que es factor de movilización en la economía de los países, al respecto hay varios informes internacionales que así lo indican. Quisiera creer que en un mediano plazo se pueda comprender aquello en Chile y no siga habiendo tantas piedras en el camino, para el desarrollo de una industria musical sólida. Por mientras miramos para el lado con sana envidia hacia Argentina y los Premios Gardel, que son todo un acontecimiento cultural en el vecino país, transmitido en horario prime y por la televisión pública. Acá en Chile, la transmisión de los Premios Pulsar seguramente fue un cacho para TVN el 2017 y 2018 ¿Hasta cuándo tendremos que esperar para que nuestro canal público deje de pensar solamente en los fríos números del rating y sea de verdad el canal de todos?

El listado de los ganadores por categoría:

  • Mejor Artista Metal: Boa – “Todo muere”.
  • Mejor Productor Musical: Felipe Cadenasso y Antonio del Favero.
  • Mejor Video Clip: “Pájaro vagabundo” de Rulo (realizadores Francisca Silva y Juan Sáez).
  • Instrumentista del año: Sergio “Tilo” González (batería).
  • Mejor Artista Jazz: Contracuarteto – “La geometría del aire”.
  • Mejor Publicación Musical Literaria: “La música del nuevo cine chileno” (Claudio Guerrero y Alekos Vuskovic).
  • Mejor Música para Audiovisuales: Valentina Caiozzi – “Y de pronto el amanecer”.
  • Mejor Arte de un Disco: Cometa (disco homónimo), por Alzzio y Amigo.
  • Canción más tocada en radios (2018): “Amárrame” (Mon Laferte).
  • Mejor Artista Tropical: Combo Chabela – “El canto de todos los pueblos”.
  • Mejor Artista de Música para la Infancia: Laguna y el río (disco homónimo).
  • Premio a la Difusión de la Música de los Pueblos Originarios: Norma María Liempi Colipi –  “Mongueleimi Ülkatun”.
  • Mejor Artista de Música Clásica o de Concierto: Fernando Munizaga – “Réplicas”.
  • Mejor Artista de Música Electrónica: Nicolás Alvarado y Juan Pablo Ábalo – “Suono”.
  • Mejor Artista Rock: BBS Paranoicos – “Delusional”.
  • Artista Revelación: La Brígida Orquesta – “Corte elegante”.
  • Mejor Cantautor: Eduardo Carrasco – “Carrasco 2”.
  • Mejor Artista de Música Urbana: Ceaese – “Utopía”.
  • Artista del Año: La Combo Tortuga.
  • Premio Fomento de la Música y Desarrollo: Marisol García.
  • Mejor Artista de Raíz: Caro López – “Una mujer como usté”.
  • Mejor Artista Pop Balada: Cecilia Echenique – “A dúo”.
  • Álbum del Año: “Norma” (Mon Laferte).
  • Mejor Artista Pop: Cami – “Rosa”.
  • Canción del Año: “Not steady” (Paloma Mami).

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